Cortar la soga.

Sientes ese fuego que te quema por dentro, y no hay agua que lo extinga . Cuanto más y más pasa el tiempo escuchas el crepitar de las llamas en tu interior, sabes que lo que corre por tus venas no es sangre, porque hierve , tu piel arde candente ante la espera de tus sueños, tus anhelos , ante esa llamada que llevas esperando durante tanto tiempo y no escuchas al otro lado de la puerta.

Enredas los dedos en tu cabello y juegas con el como queriendo desenredar la madeja de un gran ovillo de lana, encontrar la salida en ese laberinto de piedra y espinas, ver la luz tras las antorchas. 

Te concentras por un momento en uno de tus sueños, pero pronto desistes, te centras en esa nada que te inunda, que te devora lentamente buscando una salida.

Miras de nuevo tras la ventana, intentas limpiar el cristal que parece turbio al intentar observar que es lo que hay al otro lado, pero descubres que no está sucio, simplemente es así , porque son tus ojos llorosos los que hacen que lo que ves se distorsione como espejismos en el desierto, sediento de un manantial que te devuelva a la vida de nuevo, hambriento de un manjar que solo existe en tus cuentos , deseoso de respirar un aire que limpie tus pulmones, o mejor aún , los haga respirar de nuevo.


Inspiras con fuerza, y con ello tus recuerdos. 

Estos vuelven con la intensidad de un terremoto , sin avisar , sin tiempo de prepararte para ello. Como un viejo barco a la deriva hecha el ancla y deciden quedarse varados en tu interior. 

Con fuerza y tesón intentas cortar la soga, la gruesa maroma que sujeta el pesado hierro. Cortas y cortas, pero la soga vuelve a recomponerse una y otra vez. 

Miras el filo de tu cuchillo y este está desgastado, quizás lo perdió de tantas sogas que le tocó cortar, o simplemente se cansó de hacerlo, decidió solo mirar, dejar de cumplir su función .

Te niegas a vivir estático , quieto ante la desesperación de no poder avanzar, aprietas los puños y cierras los ojos, dices que quieres volar, notas tus alas, pero al mirar dentro de tus manos , al abrirlas, estas están llenas de plumas pues te las arrancaste ante el miedo de caer de nuevo.

Quieres vivir, quieres amar, pero ni te dejan vivir ni dar todo el amor que puedes dar, o quizás es que te olvidaste de vivir y aún más, de amarte a ti sobre todas las cosas, pensaste en que el Mundo sería capaz de entender tu forma de mirar por la cerradura, pero no, porque esa cerradura por la que miras hace tiempo que está cerrada.

Ahora es el momento de que elijas uno de esos sueños, no le tengas miedo, solo es eso , un sueño…pero es tu sueño. Móntate en el y decide por ti, piensa que ya es hora de decirle SI a la vida, a TU vida , afila el cuchillo de nuevo y corta la soga que te ata en el fondo de tus miedos.

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