No lo hagas…

No lo hagas…

Esa fue la última frase que él dijo antes que ella apretara el gatillo. Un ” No me comprendes” fue el preludio del funesto disparo en el centro de su corazón .

La bala lo atravesó limpiamente, con un sonido sordo y hueco que dio paso a un golpe seco de su cuerpo al golpear contra el suelo, tirando aquel jarrón de flores secas a la vez que se desplomaba como lo hace un edificio en ruinas . Ella se quedó mirando su rostro, junto a sus ojos aún podían verse lágrimas que acariciaban sus tenues mejillas mientras la Muerte recogía su alma.

El revolver cayó al suelo. Se acercó junto a la ventana y sacó un cigarro, uno de los muchos que fumaba cuando estaba nerviosa….empezó a pensar ” he hecho lo correcto , debo mirar sólo por mi, él era un estorbo en mi camino” . Se repetía esta frase una y otra vez mientras su delgado cuerpo temblaba de miedo y a la vez nervios  incontrolados. 

La Muerte se arrodilló frente a su cadaver , parecía dormido. Con sus esqueléticas manos lo sujetó en sus brazos y mirándolo hizo que este pudiera ver su vida, su camino, su fin . Cada retazo de la misma volaba con la fuerza de mil vidas, sus alegrías, sus tristezas, todo cuanto experimentó estaba frente a sus ojos. Por un momento se sintió vivo, hasta que  La Muerte señaló su cadaver sobre el suelo, junto a un charco de sangre, fue cuando comprendió que ya no estaba en el mundo de los vivos , era parte de aquello que creía que tardaría en llegar.


Miró al fondo de la habitación y la vio a ella, temblorosa, rodeada por una nube de humo. El observó a La Muerte y con un gesto pidió permiso para acercase hasta ella, quería despedirse de quién más había amado, de quien al final, después de haber confiado en ella, se había convertido en su asesina, quería ver su rostro, saber si realmente la mereció la pena, si matarlo era necesario.

Ella no podía verlo a él , seguía encendiendo un cigarro tras otro, como si fumarlos fueran a redimirla, igual que si con el humo se disiparán sus miedos, su culpabilidad y sus penas. Los ojos los tenía negros , vacíos, sin vida , las lágrimas brotaban de sus ojos mientras con una mano se limpiaba el torrente de tristeza e impotencia. 

La Muerte hizo un gesto, debía llevárselo. ” Vamos… Aún te quedan mil vidas por vivir” . Sintiendo la fuerza de la atracción de la poderosa señora del fin de los días , se acercó hasta los labios de su despiada asesina y los besó , mientras se disipaba con el humo de sus cigarros

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