El precipicio.

No saltes…

Era la frase que golpeaba su cabeza una y otra vez, como un mensaje en estéreo que con grandes altavoces resonaban una y otra vez en su cerebro.

¨No lo hagas¨la orden seguía con ligeras variaciones buscando una reacción que hiciera girar su cabeza y mirar lejos de aquel terrible precipicio donde solo se vislumbraban las nubes bajo sus pies. En aquella montaña solo estaba el, con sus miedos y tristezas, buscando respuestas que encontrar entre el viento y las rocas, escuchando el susurro de los árboles, esperando que el graznido de algún cuervo transmitiera el mensaje del porqué estaba allí sentado, en un afilado saliente de roca, sin mas vertigo que el de sus lágrimas cayendo por sus mejillas.

El viento frío secaba aquel dolor tersando su piel mientras apretaba con fuerza su mandíbula y sus puños. Por un momento se fijó en un gran pájaro, un águila, que altiva y poderosa lo sobrevolaba. Pensó cuan feliz sería si pudiera volar y volar, jugar con la nubes y hacerle guiños al sol, agitar sus alas y posarse en las cumbres sin miedo a caer, sin temores ni problemas.

Pero era un hombre, insignificante a los ojos de aquella rapaz, alguien sin importancia, un punto en mitad de la nada.

Comenzó a imaginar que pensaría aquel pájaro, quizás lo veía como alguien que podía lanzarse y volar con alas invisibles, aunque lo mas probable es que ni siquiera pensara en el para nada. Como persona se encontraba despojado de todo lo que viste a un ser humano, su dignidad y honor. Ante eso, no existe ropa que pueda taparte de ninguna manera, por momentos entendía la forma de actuar de los antiguos Samuráis, su cultura frente a la derrota y lo que consideraban honorable, su forma de actuar ante la traición y el deshonor, por un instante se sintió parte de los siete Samuráis…

Se levantó y comenzó a desnudarse. Solo se quedó con su piel frente al precipicio, arropado solo por el viento. Esperaba encontrar tras el esa voz que respondiera a sus preguntas ,en mitad de la montaña donde solo el estaba, enfrentándose desnudo a la terrible decisión de saltar al vacio y preguntar al viento en su caída porque no llegó ningún mensaje, porqué el mundo gira cuando no debe hacerlo, y porqué a veces cuesta respirar cuando el aire no te falta.

Una pequeñas piedras empezaron a rodar , era el preludio del vuelo sin final, sin respuestas. Con un impulso saltó al vacío pero una mano lo agarro antes de caer. El golpe seco al sentirse parado de aquella manera le hizo sacudir de dolor, pero aquel dolor no era ni siquiera comparable al que sentía su corazón. Miro hacia arriba mientras colgaba solo asido por un brazo y sujetándose de manera precaria por su otra mano en aquel saliente de roca.

Observó que era un rostro femenino, sonriendo, con ojos puros que hablaban en vez de su boca, invitándolo a subir, a no despeñarse, a vivir…y decidió VIVIR.

¨Aunque pienses que el dolor es insoportable, recuerda que solo es el principio del camino en que a veces las personas que caminan junto a tí se transforman en crueles espinas, pero que solo tu, eres capaz de transformar tu piel y hacer que nada pueda atravesarte, porque en tu voluntad y tu actitud está el honor de VIVIR, no necesitas a nadie que te ayude a levantarte, sino a alguien que se acueste a tu lado y se levante contigo¨

329332__precipice-blue-people_p

 

 

Advertisements

About elbauldeguardian

Adventure, Passion and live!!..

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: