Bucle.

El despertador comenzó a sonar con fuerza. Era imposible no saltar de la cama, pero el frío que hacía dentro de la casa hacía que se acurrucara mas y mas dentro de las mantas. De nuevo volvió a sonar, esta vez si que era el último aviso, tenía que levantarse, no quedaba otra opción. Hacía tiempo que se sentía vacía, sin vida, buscando alternativas que la hicieran vivir de nuevo, iluminar aquella habitación de su interior que estaba tan apagada como la chimenea en la mañana.

Pero tenía que ir a trabajar, la misma rutina de siempre. El café sobre la mesa, la tostada y los ojos pegados mientras procedía a un desayuno rápido. Miró el reloj y agarrando su mochila salió corriendo hacia la boca del metro donde se arremolinaba un montón de gente con las mismas caras de rutina.

Un bostezo dio paso a un despertar a la realidad, correr para poder tomar el metro que estaba a punto de salir de la estación. Por poco no lo toma, pero lo consiguió. Un pequeño silbido y las puertas se cerraron de golpe. Sorprendentemente y a pesar de que era primera hora de la mañana aquel vagón estaba totalmente vacío. Durante el primer minuto apenas se dio cuenta de que así era, pero cuando vio los asientos y nadie dentro un atisbo de inquietud la inundó. Sus perezosos ojos se dilataron como intentando despertar mas y ver lo que a lo mejor no veía, a nadie.

El vagón sonaba traqueteando y moviéndose a cada golpe de vía. Ella se acercó a la ventana e intentó ver en la oscuridad del túnel, pero no vio mas que que la noche persiguiendo al tren. Comenzó a inquietarse, sus nervios florecían como la hiedra atrapa la pared. Ninguna parada, ninguna estación, solo vías interminables bajo tierra, bajo la gran ciudad, sin un destino, sin un final.

Su corazón palpitaba con fuerza mientras la respiración se hacía mas y mas fuerte, hasta el punto de que la era difícil definir cual era el sonido del tren o el de su interior. Comenzó a correr por el vagón, nadie en el,vacío, al igual que ella, por un momento empezó a temer lo peor, quedarse atrapada para siempre en aquel tren bajo tierra, recorriendo estaciones en las que nunca paraba, sin mas conversación que la de su propia alma triste y desolada.

Comenzó a llorar. Ahora sabía lo que se siente por dentro, la nada que te inunda cuando la motivación por vivir y sentir se apaga. Estaba claro que era una señal del destino, estaba atrapada dentro de ella misma en un bucle del que solo ella podía salir, elegir en que estación bajarse.

Sus ojos empezaron a llorar mientras se dejaba caer sobre uno de los fríos asientos del vagón. Respiró profundamente e intentó relajarse, imaginar que aquello no podía ser, que el mundo no termina en un camino, ya que hay muchos caminos por recorrer y descubrir. Decidió sonreír, y según lo hacía al mismo tiempo que sus lágrimas recorrían sus mejillas y un temblor recorría su cuerpo, notaba como el tren se iba deteniendo hasta parar en una estación cuyo nombre era ¨Elige vivir y ser feliz ¨ mientras se abrían las puertas y un hombre al otro lado la invitaba a salir.

photo

 

 

 

 

Advertisements

About elbauldeguardian

Adventure, Passion and live!!..

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: