Reflexiones del sentido.

En sus manos un puñado de tierra. Lentamente la iba dejando caer en el suelo de donde la había recogido, como si de un reloj de arena se tratase, los pequeños granos mezclados con piedras y briznas de hierbas volaban antes de tocar el suelo.

Cuando cayó el último granito, tomó otro puñado e hizo lo mismo, así una y otra vez, como queriendo tomar el tiempo en sus manos y controlar lo que le quedaba. Miraba al cielo y se preguntaba tantas cosas de las que carecía de respuesta, todo era abstracto, tan abstracto como su vida. En el suelo ya había un surco de tanta tierra como había recogido para volver a dejarla caer, sinónimo de vida, caer para volver a levantarse, y al igual que en la realidad, cada vez que lo hacemos nos superamos, pero perdemos algo, del mismo modo que la tierra que viertes desde lo alto no llega entera al suelo pues es el viento el que se ocupa de llevarse parte de la misma.

Por su mente pasaban dulces recuerdos de su infancia, aquellas sonrisas convertidas en experiencias, las locuras mas intensas que se quedaron en su memoria para de vez en cuando pasar a saludarlo y recordar que un día estuvo vivo de verdad. Ahora. estaba vacío, tan falto de energía que el solo pensar en levantarse era mas que motivo para inquietarse.

De pronto comenzó a llover. Las gotas eran grandes al principio, luego se convirtió en una lluvia fina que hacían pequeños ríos a su alrededor, ya no había mas tierra que recoger y dejar caer entre sus manos, era barro, un barro que se quedaba adherido a sus manos para luego desaparecer entre el agua.

Una joven estaba sentada sobre una piedra, observando , bajo un gran paraguas verde. Veía aquel pobre hombre bajo la lluvia arañando el barro. El no se había dado cuenta, hasta que notó que llovía a su alrededor pero el ya no se mojaba. Estaba bajo ese paraguas, ella se había levantado y se acercó a el para ser parte de su reflexión.

Lentamente se incorporó y la miró a los ojos. La firmeza de su mirada lo hizo dudar. Ella le agarró la mano y abriendo su palma le dejó una pequeña piedra de color blanco. Luego lo hizo cerrar su mano con fuerza y girando sobre si desapareció entre el bosque.

Cuando abrió la mano, dejó caer la piedra y esta, trazó una sola dirección, sin perder nada de su rumbo, si evaporarse su estructura..por fin se dio cuenta del significado que estaba buscando, el debía ser como la piedra y no como la tierra. Sonriendo, se agachó por ella y la guardó en su bolsillo mientras el cielo dejaba de llover.

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