Perdido en mi.

Perdido..en medio de un magnetismo extraño, como si todo lo que está a mi alrededor girara y girara sin parar. Con mi brújula en la mano busco encontrar el norte y orientarme en mitad de aquel bosque. No hace ni 4 horas que estoy dentro de el y mi cabeza da vueltas intentando encontrar la salida.

La aguja gira sin parar. Es posible que me encuentre en uno de esos enclaves mágicos llenos de fuerzas extrañas que hacen que nada funcione. Imaginad un lugar rodeado de largos y fuertes abetos, con un suelo cubierto de un fino musgo donde reposan perfectas piedras ovaladas que duermen arropadas por un suave liquen. Los pájaros revolotean de una rama a otra dejando caer ligeras briznas de hojas en mi cabello.

Y yo allí en medio, perdido. Había aparcado mi vieja moto en la orilla de un camino por el que circulaba, hasta que esta dejó de hacerlo, se paró sin mas y no quiso arrancar. Agarré mi mochila, me la puse al hombro y comencé a caminar mientras mascaba una rama seca. Ahora había llegado a un punto donde mis pies decían basta..cansados..llenos de ampollas por el calor, con una brújula que no funcionaba bien. Decididamente abandonar el camino fue una mala idea.

El sol comenzaba a desaparecer entre la copa de los arboles y yo, al igual que el, comencé a apagarme. El musgo del suelo estaba esperándome como aquel que le espera su cama en su habitación. Estaba frío y húmedo  pero lejos de desagradarme, era lo mas cercano a la comodidad que podía tener en mitad de un paraje tan salvaje y a la vez lleno de vida.

Cerré los ojos y por un momento escuche a alguien que me hablaba desde lo mas profundo de mi. Por primera vez era capaz de escuchar mi respiración, mis latidos, mis pensamientos mas íntimos que resonaban en mi cabeza como si de un discurso se trataran. Al expirar mi aliento, noté como una parte de mi se doblaba para crear otro ser que frente a mi se sentaba sonriendo. Era diferente, mas risueño, con un aspecto jovial y sin problemas.

No podía dar crédito a lo que veía. Yo frente a mi mismo, sin mas palabras que una mirada frente a otra . De repente abrió su mano y en ella estaba una brújula idéntica a mía y con un gesto, me la ofreció. Cuando estuvo en mi mano mi otro yo despareció. Aquella brújula funcionaba a la perfección. Tuve que perderme para encontrarme de nuevo en medio de aquel gran bosque descubrí que no estaba solo, siempre me había acompañado a mi mismo..pero nunca me había escuchado.

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Adventure, Passion and live!!..

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