La calle 33.

La historia que voy a contar puede llegar muy dentro de tu alma, es mas, léela con pasión y disfruta de sus personajes.

La calle 33 del barrio de la vieja ciudad de Chicago estaba situada cerca de donde había ocurrido todo. Aun se podía oler el intenso aroma de la pólvora que recorría la calle impregnándola y haciendo que el ambiente estuviera mas cargado de lo habitual.

Ocurrió que un joven salió a pasear, nada importante, solo comprar el periódico al chico de la esquina, no dio tres pasos cuando se topó con una banda peligrosa de gansters que en su afán por dominar la ciudad se batían tiroteándose contra el viejo capo Manzini. El joven se ocultó tras una boca de incendios, estaba en medio de una guerra de bandas. Una bala perdida le atravesó el corazón y cayó desplomado en el suelo en medio de un gran charco de sangre. Aquello fue una masacre..pero solo uno era inocente, el pobre chico que se encontró con la fría muerte sin tener culpa de nada.

Harry era un detective que llevaba años patrullando esas viejas calles. Aquel dantesco cuadro de muertos no le produjo la mas mínima sensación, eran los días de la ley seca, y cada semana los gansters y sus ametralladoras thomsom del calibre 30 hacían agujeros en todo aquel que se opusiera a su ley.

Mientras observaba los rostros que allí se encontraban, carentes de vida, empezó a señalar apartando su sombrero de su frente..:

¨Hummm..dijo..jonny el orejas..danni el gordo…harpo el ñapas..todos estos son gansters..Pero y este??¨

Allí había alguien que no encajaba con la calaña del lugar..Alguien puro. Da igual..dijo, mientras escupía tabaco en el suelo, llevaros los cadáveres a la morge, mañana me espera mucho papeleo. Un viejo camión ambulancia cargo los cuerpos y se marchó mientras la sirena aullaba entre la calle impregnada de muerte y dolor.

Al día siguiente, una joven de bonito y rebelde cabello rizado salía arreglada de su casa al taller donde trabajaba su hermana.

No estaba lejos, pero tenía que pasar por la calle 33, la calle de los crímenes. Aun la policía con su viejo uniforme gris estaba sacando pistas del lugar..Aunque sabían quien había sido. Ella se paró en la esquina de la 32 y observó aquello. Sostenía con nervios un bolso en su mano. Noto una brisa extraña, y eso que hacia mucho calor. En su cuello, algo le decía que tenía a alguien detrás.

Hola!! ..ella se giró sobresaltada..allí estaba un joven de agradable sonrisa. Su aspecto era saludable..pero extraño.

Ella le dijo.:

¨Quien eres?¨

Me llamo earl y vivo aquí al lado..no te había visto antes..

Bueno..yo también vivo cerca..en ese momento ella se fijo en sus ojos..y en sus manos, profundas y surcadas de experiencia. Ejemmm..dijo..me llamo Pure..

Bonito nombre..te apetece venir conmigo a tomar un café?

Ella no esperaba esa pregunta, pero una fuerza extraña le hizo contestar que si. Aunque algo no encajaba, mientras ella hablaba con el, la gente la miraba como si estuviera loca, aunque a ella no la importó, siempre había sido muy espontánea.

Caminaron juntos hasta la cafetería del tren de la calle 32. Entraron, y ella se pidió un café americano.

¨Y tú..que tomas?¨

El dijo ..lo mismo, sin dejar de mirar su cabello, su sonrisa. Ella pidió otro café, y la camarera extrañada y sin preguntar le puso otro al lado del que aun estaba caliente en la barra.

Jamás vi una chica con una sonrisa tan especial ,dijo Earl. Ella se ruborizó por un instante. Su presencia la hacía olvidar que era una chica difícil de enamorar, la vida había sido dura para ella, y sus relaciones poco agradables. Por un momento en sus brillantes ojos verdes se pudo ver lagrimas de nostalgia y dolor.

La chica había tenido pareja, pero ahora no quería estar con nadie. Los hombres que había conocido eran simples y solo buscaban sexo, este hombre era distinto, la entendía, comprendía todo cuanto ella pensaba, y por alguna razón extraña, se sentía como si lo conociera desde hacía mucho tiempo.

Viendo a Earl, se sentía protegida y feliz a su lado. Su sola presencia era paz y su optimismo contagioso .Eran imanes que apenas podían separarse.,

Tomo su café..pero observó que Earl no lo hacía.

¨No tomas tu café?¨ Le dijo Pure extrañada, al ver que se estaba quedando frío en la barra del bar.

Humm..no puedo hacerlo..algo me ha hecho volver, yo ya no estaba en este mundo y aparecí a tu lado..

En ese momento la taza se cayó al suelo..y una lagrima corrió por su mejilla, era el..el chico que había sido asesinado y que los periódicos anunciaban.

Pure , dijo Earl..el sentimiento es a veces tan fuerte que te puede hacer volver de la muerte, y acercando sus labios a los suyos la besó..cuando ella abrió los ojos, el había desaparecido, y por alguna razón que desconocía, se sentía en paz y con lagrimas en los ojos.

 

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